miércoles, 28 de marzo de 2012

11, como un equipo de fútbol

Siento mucho, muchísimo, esta ausencia tan prolongada. Tan prolongada que incluso puede haber llegado a parecer un abandono. Pero no. En realidad a mi me encantaría poder dedicarme un ratito cada día al blog, pero últimamente las obligaciones profesionales me están agotando tanto que cuando llego a casa lo último que quiero es ponerme delante del ordenador. Y tampoco encuentro un momento en el trabajo para poder escribir los posts como me gusta, con sus imágenes, sus links... Pero este blog tiene que volver a coger ritmo.

Y para ello, me estreno con un meme que ha publicado Maba. Consiste en hacer 11 confesiones, contestar a las 11 preguntas que ella nos ha planteado y formular 11 nuevas preguntas que 11 bloggers, lectores de este blog, tengan que contestar (dudo mucho que este blog tenga 11 lectores con blog...).

Allá van mis 11 confesiones, mis 11 respuestas a las preguntas de Maba y mis 11 preguntas.

Las mías están más destrozadas...
Foto de www.converse.es
Once Confesiones
1. Soy la persona más friolera del mundo.

2. Sueño muchísimo. Más bien me acuerdo muchísimo de los sueños. Y, como todos los sueños, siempre son cosas rarísimas.

3. Me pierden los tacones. Me encanta comprármelos y me siento mucho más guapa cuando los llevo. Sin embargo, muchísimas veces voy con Converse. Y sobre todo me encanta ir con ellas al trabajo, que probablemente sea el lugar menos apropiado para llevarlas. Pero me pierde la comodidad, especialmente entre semana, que voy más acelerada a todas partes.

4. Mi color de pelo no es natural, aunque es así desde hace más de 15 años (con un pequeño paréntesis de arrebato y cambio radical).

5. No me gusta el gin tonic. De ninguna de las maneras. Aunque es cierto que alguna vez he probado alguno que podría llegar a tomarme... si no hubiese nada más para beber en el mundo... :P

6. Me encanta tomar vinos con mis amigas (las de aquí y las de allí) y hablar (sin parar) de nuestras cosas.

7. El mal tiempo y el frío me entristecen mucho. Muchísimo. ¡¡Hay que ver el efecto devastador que tienen un par de días de lluvia en mi carácter!!

8. Sueño con un negocio propio. Con trabajar para mí misma y con la gente que quiero.

9. Tengo muchas, muchas, muchísimas cosquillas.

¡¡Cosquillaaaaaas!!
Foto de www.conpequesenzgz.com
10.  Me encanta ir de compras. Podría ir tooooodos los días. Pero me gusta ir sola.

11. No soporto ver cosas sucias en la cocina. Soy capaz de dejar que la comida se me enfríe por limpiar lo que he ensuciado cocinando. Y en cuanto he terminado, necesito recoger los platos de la mesa inmediatamente. Sé que es irritante para los que comparten mesa conmigo, y por eso intento controlar mis impulsos...

Once Respuestas

1. Una peli: Big Fish.
2. Una ciudad: ¿Una? ¡Todas! Barcelona, San Sebastián, Valencia, Madrid, Londres, París, Roma, Shanghai, Hong Kong, Bangkok, Singapur,... y las que no conozco: New York (sé que me encantará), Rio de Janeiro, Buenos Aires, Sevilla (imperdonable), Praga, Sidney,...
Shanghai
Foto de ¿De dónde vengo?
3. Una canción: Uf, qué difícil...Wake up de Arcade Fire. Por ejemplo. Pero podría escoger 10.000 canciones más y todas me gustarían por algo. Incluso Danza Kuduro (esto jamás ha salido de mis teclas. Jamás.).

4. La época que te hubiera gustado vivir: Me gusta esta época, a pesar de todo.
5. Tienes vía libre para gastar durante un día pero hay que elegir establecimiento... ¿cuál sería? Y no vale uno que tenga de todo: Escogería una agencia de viajes, obviamente. Pero reconozco que he tenido grandes dudas con infinidad de imperios textiles low y high cost... el problema era que no sabía con cuál quedarme. Y que no tengo tanto espacio en mi casa para tanto trapito.
6. ¿Qué regalo no te han hecho nunca pero estás deseando que te hagan? (¡y a nadie se le ocurre!) La verdad es que me han regalado todo tipo de cosas en la vida (algunas deseadas, otras indeseables, unas sorprendentes e incluso políticamente incorrectas), pero nunca me han regalado un viaje... ¿qué tal una vuelta al mundo, por ejemplo? ¡Jajaja!
¿A quién no le gustaría verlo todo?
Foto de www.vistoporlared.com
7. Aunque sea imposible, ¿con quién te gustaría tener una conversación? Con mi tía, que murió unos años antes de que yo naciera.
8. Empiezas de cero, ¿a qué te dedicarías? ¡¡Me encantaría dedicarme a escribir guías de viaje!!
9. ¿Qué superpoder te pides? Sin lugar a dudas, y lo repito muy a menudo, me pido el superpoder de la teletransportación. Para estar ahora aquí y luego allí. Siempre.
10. ¿Conservas las amigas de EGB, o primaria? Conservo a mis amigas de siempre, las de toda la vida, las del pueblo. Con algunas fui al colegio, con otras no. Y también conservo a mis amigas del cole, las de la “ciudad”. Pero son de aquellas amigas con las que sólo con mirarte, te entiendes. Y aunque hace años que no nos vemos muy a menudo, porque cada una tomó su camino, seguimos conservando la amistad intacta. Es volver a verlas, después de meses, a veces años, y que sea todo como siempre. Impagable.
11. El trasto más inútil de tu cocina. Pues seguramente aún no lo he descubierto... En mi cocina hay cosas de mi querida compañera de piso, que lleva viviendo ahí más tiempo que yo, que yo ni siquiera he visto aún. El otro día, por ejemplo, descubrí una lengua. Yo pensaba que las lenguas sólo se utilizaban para repostería (y os puedo asegurar que ninguna de las dos es muy repostera... más bien nada), pero tengo que preguntarle para qué la utilizó, que me pica la curiosidad. ;P
Lengua de cocina o espátula de goma.
Foto de www.gastronomiavasca.net

Once preguntas
1. Un viaje inolvidable
2. Una canción para el tren, el coche, el avión... Una canción para viajar
3. Un libro para viajar
4. Un lugar para relajarse
5. Un lugar para desmelenarse
6. ¿Qué no puede faltar en tu maleta cuando viajas?
7. ¿Qué es lo mejor que te has traído de un viaje?
8. Un viaje pendiente
9. Un viaje que no repetirías (si es que existe)
10. El medio de transporte más original que hayas probado nunca
11. ¿Quién/Quiénes es/son tu acompañante ideal para viajar?
¡Y esto es todo! Si hay alguien que lo quiera hacer (¿eso que oigo es eco? ¿el vacío? ¿o de verdad hay alguien que aún quiere leerme?), ¡¡adelante!!
Volveré pronto, de verdad. Y como el blog manda.

jueves, 22 de diciembre de 2011

¡¡Felices Fiestas!!

Mi blog y yo, aunque seamos unos despegados que desaparecemos y aparecemos cuando nos viene en gana, os deseamos una muy Feliz Navidad y un 2012 lleno, lleno, llenito de salud, de amor, de dinericos (o por lo menos, trabajo), de sonrisas, de risas y muchos, muchos viajes, ya sean transoceánicos, continentales, nacionales, con la imaginación o astrales. ¡Lo importante es no parar!

Nosotros seguiremos moviéndonos todo lo que podamos. Y contándolo. A ritmo de chancla, eso sí, que somos más de verano que de invierno... ¡¡qué le vamos a hacer!!
Foto de http://es.123rf.com.

PD: ¡¡Y mucha suerte para la lotería de Navidad!! Aunque, sintiéndolo mucho por vosotros, me va a tocar a mi... ¡Oye! Tengo que seguir viajando por el bien de este blog, ¿¿no?? ;)

jueves, 24 de noviembre de 2011

Agosto 2007 - Miami & Costa Rica (11)

Tortuguero


A la mañana siguiente a la boda, vino a buscarnos un minibús del hotel Mawamba Lodge para llevarnos a Tortuguero. Tortuguero es un parque nacional protegido que consiste en canales y lagunas navegables en medio de un bosque tropical, a orillas del mar Caribe. La flora y la fauna son espectaculares, pero el mayor atractivo sean, quizás, sus playas, en las que las tortugas desovan entre los meses de julio y octubre. Durante estos meses, se organizan excursiones nocturnas para poder ver el desove (luego ya si esa noche hay o no tortugas en la playa sólo depende de la suerte, claro...).
Los canales de Tortuguero. Foto de ¿De dónde vengo?-

El viaje hasta Tortuguero lo pasamos durmiendo, excepto el rato que paramos a desayunar y un momento que paramos para ver un oso perezoso la mar de gracioso... ¡¡hay que ver lo lentos que son!!  Cuando por fin llegamos, cambiamos el minibús por una lancha que nos llevaba hasta el hotel a través de los canales de Tortuguero, ya que no se puede llegar por carretera hasta allí. La verdad es que es impresionante ir por el agua en medio de una selva así. Por el camino vimos miles de tipos de monos, caimanes, pájaros,...

Oso perezoso. Foto de ¿De dónde vengo?.

Al llegar al hotel dejamos el equipaje en las habitaciones, comimos, nos apuntamos a la excursión nocturna para ver el desove y después nos juntamos con el resto de nuestro grupo para hacer una pequeña excursión por el parque antes de cenar. El guía que nos llevaba era un auténtico personaje. No soy capaz de olvidar su frase estrella: but remember, you are in the jungle! Vimos la ranita de ojos rojos, que la verdad es que es súper bonita, verde pistacho con los laterales en azul, manos y pies en naranja, vimos una boa constrictor durmiendo plácidamente en un arbolucho al lado de nuestras cabañas... y, de pronto, se puso a diluviar como si no hubiera mañana. Tuvimos que terminar la excursión antes de tiempo, pero no nos libramos de llegar a la habitación como si nos hubiésemos metido vestidas en el mar (que, por cierto, no es recomendable bañarse en esas playas porque, aparte de que el oleaje es fuerte, puedes encontrarte algún que otro depredador que anda por ahí para ver si pilla alguna tortuga... ). El resto de la tarde lo pasamos durmiendo y secando la ropa, ya que nos habíamos llevado el equipaje justo para los 2 días en Tortuguero, y habíamos dejado el resto en el hotel de San José, junto con el coche.

Ranita de ojos rojos. Foto de ¿De dónde vengo?.

Una amiguita... Foto de ¿De dónde vengo?.

Después de cenar, y como nos había tocado el último turno para ver el desove (hacen varios turnos y dividen la playa en 5 sectores, para que no haya aglomeraciones y las tortugas no noten a las personas ni se asusten), estuvimos en la habitación tiradas en la cama hasta que llegó el momento de ir a ver a las tortugas. A nuestro grupo le tocó el último turno y el sector 5, el más alejado del pueblo de Tortuguero (un pueblo diminuto en el que viven unas 50 personas). Cogimos una lancha para llegar hasta el pueblo y desde allí, fuimos por un camino por la selva, paralelo a la playa, hasta el sector 5. No se puede ir por la playa para evitar que las personas estén mucho tiempo en la playa y puedan impedir el desove.  El camino paralelo a la playa daba bastante miedo, porque no se veía absolutamente nada y se oían muchos, pero que muchos, ruidos. Llevábamos un par de linternas, pero igualmente íbamos todos pegaditos... 

Al llegar al sector 5, antes de ir a la playa, apagamos todas las linternas, ya que en la playa sólo se pueden utilizar linternas de luz roja que las tortugas no son capaces de ver. Estas linternas las llevan los rastreadores, que son las personas que van por la playa buscando a las tortugas y, cuando encuentran alguna, avisan por walkie a los guías de los grupos dónde están y les informan de la fase de desove en la que se encuentra cada tortuga. Las fases son: subida a la playa, desove, camuflaje y bajada al mar. Si una tortuga está subiendo a la playa no puedes acercarte a ella, no puedes enfocarla con luz y no puedes hacer ruido, para que no se asuste y se vaya. Sólo nos pudimos acercar a las tortugas en las fases de desove y camuflaje, ya que en el desove las tortugas entran en trance y no se dan cuenta de lo que ocurre a su alrededor. Pudimos ver 3 tortugas con luz (en fases de desove, camuflaje y bajada al mar) y notamos a 2 más sin luz (ya que las oías moverse y veías el bulto moverse por la arena) mientras esperábamos quietos y en silencio en la arena. La verdad es que es una experiencia muy chula ver cómo se lo curran estas tortugas de 120 kg... ¡¡Aunque creo que debe ser más bonito aún ver cómo salen las crías y se juegan la vida para llegar hasta el mar!! (pero esto no se puede ver...)
Desove. Foto de www.vctingcr.com.

Tortugas por la playa.
Foto de www.vacacionesencostarica.com.

Al día siguiente, madrugamos un montón, e hicimos una excursión en lancha por los canales, viendo monos, caimanes, tucanes y otras aves,...

Más canales... Foto de ¿De dónde vengo?.

Ojos amenazantes... Foto de ¿De dónde vengo?.

Alardeando. Foto de ¿De dónde vengo?.

Monos. Foto de ¿De dónde vengo?.

Y después de la excursión, volvimos en barco hasta el minibús que nos llevaba de vuelta a San José, donde cogimos el coche para ir a nuestro próximo destino... ¡¡Puerto Viejo!!

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Agosto 2007 - Miami & Costa Rica (10)

San José – La boda

Cuando llegamos a la ciudad de San José el cielo estaba completamente gris y, por primera vez en todo el viaje, ¡¡tuvimos frío!! Dimos unas cuantas vueltas por la ciudad (esto fue lo máximo que vimos de San José...) hasta que conseguimos encontrar el hotel en el que nos alojábamos. Nos perdimos, preguntamos, volvimos a dar vueltas, volvimos a preguntar, nos morimos de risa en una gasolinera... y al final conseguimos llegar gracias a las indicaciones de alguno de los muchos amables ticos que intentaron ayudarnos. 
San José. Foto de www.visitcentroamerica.com.

Al llegar me di una ducha, mientras el resto iba a buscar algo de comer, planché el vestido que estaba hecho un abanico después de tantos días de viaje, me vestí y me arreglé lo mejor que pude a pesar del cansancio y bajé a recepción a encontrarme con Quim y su novia y otros invitados, mientras veía cómo mis amigas dormían plácidamente en sus camas. Nos recogieron en un minibús, y nos fuimos haciendo ruta por otros hoteles hasta llegar al centro israelita. Porque, sí, se trataba de una boda judía, la primera ceremonia judía de mi vida. Se casaba una compañera de máster costarricense.
La sinagoga. Foto de ¿De donde vengo?.

El centro israelita era espectacular, moderno,  de mármol, con jardines muy cuidados, cúpulas, techos muy altos. Antes de entrar en la sinagoga todos los hombres, tanto judíos como gentiles, tenían que ponerse la kipá, el pequeño gorro redondo que cubre la coronilla, en este caso de color blanco por tratarse de una celebración. La sinagoga era circular, con el altar en el centro.  Los hombres se sentaban a la izquierda y las mujeres a la derecha. Una vez que los invitados ya estábamos dentro, entró el rabino acompañado por su ayudante y, tras ellos, el novio acompañado por su padre y su madre. Después entraron familiares, tanto de la novia como del novio, con música típicamente judía, alegre, a paso ligero.  Una vez que todos los familiares habían entrado, entraron la madre y el hermano de la novia, que se quedaron a mitad del pasillo y entonces, ya con la marcha nupcial, entró la novia y se unió a su madre y a su hermano. Luego el rabino y el novio se acercaron a ellos, donde se saludaron y el novio le puso el velo a la novia. Se acercaron todos a la juppá, que es el altar en el que se celebran las bodas y que consiste en una tela sujeta con 4 palos, como una pequeña carpa. Allí la novia, acompañada por su madre y la madre del novio dio 7 vueltas alrededor del novio y, tras ello, empezó la ceremonia propiamente dicha (anillo del novio a la novia, el talit de la novia al novio,..).  Al final de la ceremonia, el novio pisó la copa de cristal envuelta en un paño blanco como símbolo del sufrimiento del pueblo judío a lo largo de la historia.  Y tras esto, los novios fueron los primeros en salir de la sinagoga, creo que (aunque no estoy 100% segura porque yo no estaba presente obviamente) para dirigirse a un ritual que se llama yihud (unión) en el que los novios toman un consomé especial en una habitación privada, antes de dirigirse al lugar donde se celebra la fiesta. Una ceremonia desde luego diferente, una religión, tradiciones y cultura diferentes a las mías, pero igualmente bonitas. La verdad es que fue muy bonito poder vivir junto a ellos esta experiencia.
Ceremonia judía.
Foto de www.bodaestilo.com.

Al terminar la ceremonia fuimos al Hotel Intercontinental de San José, donde se celebraba la cena.  Una cena que nada tiene que ver con las bodas españolas, ya que allí, aunque cada comensal tenía su mesa asignada igual que aquí, la gente apenas se sienta. La cena consistía en un buffet espectacular con todos los tipos de comida imaginables. Cuando llegaron los novios se pusieron directamente a bailar, así que... ¿quién podía parase a cenar en ese momento? Además, tengo que reconocer que estaba tan cansada que a) me dormía en la mesa b) me ponía a bailar como una loca. Y obviamente me decanté por la opción b). Al cabo de un rato, empezaron a poner música tradicional judía, rodearon a los novios, bailaron el Hava Nagila, hicieron el baile en el que levantan a los novios en sillas,... Y después de esta parte tradicional, empezó a sonar música mexicana y aparecieron mesas con chupitos de tequila de colores, sombreros y manos gigantes de gomaespuma, todo tipo de juguetes ruidosos, confeti,... ¡Un festival!
Hotel Intercontinental de San José.
Foto de www.tropicaldiscovery.com.
Hacia las 3 de la mañana, y absolutamente destrozada de tanto baile, me fui con Quim y Janina al hotel, ya que ellos se levantaban a las 4:30 para ir al aeropuerto y nosotras a las 5, que nos venían a buscar para ir a Tortuguero.

P.D.: ¿No hace falta que me disculpe, una vez más, por ser tan sumamente inconstante y publicar cuando me da la real gana, verdad? Soy el colmo, lo sé.

jueves, 20 de octubre de 2011

Agosto 2007 - Miami & Costa Rica (9)

Montezuma (3)

Al día siguiente, después de otro rico desayuno en el Sano Banano, algunas fueron a hacer canopy, mientras otras nos quedábamos en la playa de Montezuma. Había unas olas espectaculares, con una fuerza que te arrastraba. No podíamos bañarnos, porque corriamos el riesgo de perder la vida o, como mínimo, el bikini, así que estuvimos jugando en la orilla con las olas y la arena, como niñas pequeñas.

Playa de Montezuma. Foto de ¿De dónde vengo?.

Luego nos dimos un baño en la piscina del hotel, porque estábamos llenitas de arena y hacía mucho calor y luego nos fuimos a comer a la Playa de Los Artistas, un restaurante con una terracita en una playa solitaria de arena negra. ¡Un sitio increíble! Recuerdo esas lentejas con aguacate (Laura, sé que tú también) a la perfección, una mezcla sorprendente, pero perfecta, y el sushi, delicioso. Recuerdo esa camarera argentina, diminuta, que nos contaba que ella había ido varios veranos seguidos y que, de repente, llego un verano en el que dijo "ya no vuelvo".

Playa de los Artistas.
Foto de ¿De dónde vengo?.


Lentejas con aguacate en Playa de los Artistas.
Foto de ¿De dónde vengo?.

Sushi en Playa de los Artistas.
Foto de ¿De dónde vengo?.
Al cabo de un rato llegaron las chicas del canopy, encantadas con su aventura y Eva algo magullada por haberse resbalado mientras se bañaban en un río. Comieron y luego estuvimos todas ahí tomando zumos mirando el mar, sin nada más que hacer, encantadas de la vida.

Una de mis intrépidas amigas haciendo canopy.
Foto de ¿De dónde vengo?.

Playa de los Artistas.
Foto de ¿De dónde vengo?.

Después dimos un paseo por las 2 calles del pueblo, vimos tienditas, enviamos unas postales, nos bañamos en la piscina del hotel, volvimos a pasear por el pueblo y, otra vez, se puso a llover como si no hubiese mañana, y sólo pensábamos en Laura y Marta F, que se habían ido a dar un paseo por la playa a caballo. Pero al cabo de un rato las vimos aparecer (es lo bueno de estar en un pueblo de 2 calles, que estés donde estés, ves a todo el mundo) en los caballos, completamente empapadas, pero felices. Y nos fuimos todas a ducharnos y a cambiarnos, para, otra vez, volver a cenar a Cocolores (no os creáis, es que la oferta tampoco era mucho mayor... y el Cocolores es un sitio ideal, que nos encantó. Y era nuestra última noche... ¡la última oportunidad!).


Lluvia en Montezuma.
Foto de ¿De dónde vengo?.

Cócteles de colores en Cocolores.
Foto de ¿De dónde vengo?.

Como esa tarde los ticos que nos fuimos encontrando nos habían recriminado que la noche anterior no habíamos salido mucho y nos habíamos ido a dormir pronto (¡¡pero qué marcha tienen, por favor!! ¡jajajaja!), esa noche lo dimos todo, sobre todo Laura, Eva y Marta P, que se hicieron con la pista de baile y sudaron la gota gorda abrazados a varios ticos ritmo de salsa, bachata, cumbia o lo que les echaran. Recuerdo a Laura bailando sin parar con “el profe” de salsa del pueblo, ¡¡vaya parejita!! El resto nos quedamos viendo los toros desde la barrera, muertas de risa, encargándonos de que nuestras bailarinas no se deshidrataran. Y después de muchos bailes, copas y cervezas, nos fuimos a dormir, muertas de risa.

Al día siguiente ya nos íbamos de Montezuma, dejábamos atrás 2 días de pura vida y ritmo de chancla y, después del último desayuno, deshicimos, esta vez de día y sin lluvia, el camino que hicimos tres días atrás. Y, aunque la cosa cambia mucho simplemente por ser de día, también nos perdimos, y tampoco fue súper fácil la vuelta, ¡¡pero ya éramos unas profesionales de la conducción extrema!! ¡¡No hay camino que se nos resista!!

Al llegar al Puntarenas, el grupo se dividió en dos: María y Marta F se iban con uno de los coches hacia Jacó porque tenían que volver un par de días después a EEUU porque volvían al trabajo. Y nosotras 5, con un maletero digno del último nivel del Tetris, nos dirigimos hacia hacia San José, donde esa misma noche se celebraba la boda. 
Nuestro rebosate maletero.
Foto de ¿De dónde vengo?.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Agosto 2007 - Miami & Costa Rica (8)

Montezuma (2)

Y al día siguiente... Al día siguiente me desperté, abrí las contraventanas y de pronto me di cuenta de que era ahí donde quería estar. Ya no llovía, lucía el sol y me encontraba en pijama, en la terraza de una cabaña de madera en una ladera rodeada de una vegetación espectacular, viendo el mar... el océano Pacífico ante mis ojos por primera vez en mi vida. Pura vida.

El hotel en el que nos alojamos es El Jardín, y lo recomendaría sin duda. Un sitio precioso, un entorno maravilloso. Y dormir escuchando la lluvia y los ruidos de la naturaleza es un auténtico placer.

Vista desde mi habitación.
Foto de ¿De dónde vengo?.

Recuerdo que bajamos a buscar algo para desayunar y que salimos por primera vez a las calles de Montezuma, las 2 calles que hay, porque es diminuto diminuto... y que al cabo de 10 pasos nos encontramos con El Sano Banano. Nos sentamos en la terraza y nos pusimos moradas a zumos, frutas, pancakes, tostadas... La fruta en Costa Rica es algo absolutamente espectacular. De verdad. Brutal. Desde ese momento, El Sano Banano se convertiría en nuestro lugar de reunión matutino. ¡Parada obligada para afrontar el día con energía!

Después de recuperar las fuerzas que habíamos perdido la noche anterior en el coche, nos fuimos a hablar con la gente del pueblo porque queríamos hacer una excursión a isla Tortuga. Y para nuestra sorpresa, lo primero que nos dijeron fue: Oye, ¿por qué no salisteis ayer por la noche? Parece ser que mientras nosotras llegábamos agotadas, en estado de shock, sin saber bien dónde demonios estábamos, el resto del pueblo se había enterado ya de que 7 chicas españolas acaban de pisar Montezuma. Y, por supuesto, prometimos salir esa noche para compensar la ausencia de la noche anterior. ¡Faltaría menos!
Conseguimos una excursión a isla Tortuga; salimos desde la playa de Montezuma en una lancha. Íbamos 13 personas, nosotras 7, 2 hermanos de Israel, una pareja de recién casados y dos amigas estadounidenses. Por el camino vimos un delfín y 2 tortugas procreando en el agua (sí, sí, ahí mismo, delante de todos... ¡¡qué sinvergüenzas!! Jaja!). Y que sepáis que las tortugas cuando están al tema, también ponen cara de placer. Muy heavy.

Isla Tortuga. Foto de ¿De dónde vengo?.

Llegamos a isla Tortuga y 2 de los chicos que nos llevaban se bajaron de la barca para ir haciendo la comida, mientras los otros nos llevaban a unas rocas a hacer snorkelling. Y no, no me atreví y me quedé en el barco con María (Diana tardó poco en salir también...). Pero tengo que decir que desde entonces he mejorado mucho y ahora hago snorkelling sin parar allá donde voy, ¡¡me encantaaaa!! Lo que me da esperanzas para pensar que quizás algún día me atreveré con el submarinismo, perderé el miedo a las alturas, me tiraré en paracaídas... En fin, que entonces mi fobia al mar era aún mayor y, aunque jamás he podido estar lejos del mar mucho tiempo porque lo necesito como el comer, en esa época no era capaz de estar dentro del agua más de 2 minutos. Pero también hay que decir que el sitio donde nos llevaron a hacer snorkelling era bastante profundo y, al ser época de lluvias, la visibilidad no era tan buena (buscando excusas... jeje). Pero nos sacaron 2 estrellas de mar preciosas, aunque creo que matamos sin querer a una de ellas por tenerla mucho rato fuera del agua... ¡pobrecita!.

Los snorkels.
Foto de ¿De dónde vengo?.

Luego volvimos a la isla, donde nos tenían preparada una comida brutal a base de fruta y marlin (pez espada) que habían cocinado en una mítica barbacoa hecha con medio bidón de gasolina. Y allí me bañé, por primera vez, en el océano Pacífico. Recuerdo decirle a María, “¡tía me estoy bañando por primera vez en el océano Pacífico! ¡Y estoy contigo y no me olvidaré nunca!”. Y de momento no me he olvidado... Después del bañito, nos tumbamos en la orilla, en la arena, las 7 tiradas ahí, en plena armonía. Y de pronto oigo que una voz masculina grita mi nombre, ¿¿cómo?? ¡¡No me lo podía creer!! Quim, un compañero de máster, y su novia Janira estaban también allí. Ellos también iban a ir a la boda (recordáis que yo fui a Costa Rica porque tenía una boda, ¿verdad?) y también habían aprovechado unos días para visitar el país, y resulta que ese día habían salido en barco con el futuro marido y también habían decidido ir a isla Tortuga. ¡Vaya casualidad! Les acompañe al barco, estuvimos tomando unas cervezas con el futuro marido y otros familiares de los novios, y después volví a la playa a juntarme de nuevo con las chicas, que estaban en plena sesión de fotos playeras al más puro estilo Fa frescor oceánico.  Tremendas. Y lo que me río con ellas...
Isla Tortuga. Foto de ¿De dónde vengo?.

Cuando ya estábamos en el barco, de vuelta a Montezuma, nos encontramos con una barca que tenía problemas con el motor, así que rescatamos a los 3 estadounidenses, dos chicos y una chica, que iban en ella y los llevamos de vuelta con nosotros a Montezuma, dejando a los ticos que los habían llevado arreglando la avería. Se aproximaba la lluvia, así que el mar estaba más picado... y ¡¡había que ver la cara de pánico de la americana que acabábamos de rescatar!! Pobre mujer, estaba acojonada, igual que una de las 2 americanas que había venido con nosotras y la hermana israelí. Sorprendentemente, y a pesar de la hidrofobia, yo me lo estaba pasando pipa con tanto salto y completamente empapada por las olas... el ritmo de chancla se había apoderado de mí, y lo mismo me daba ya 8 que 80, que yo seguía en armonía absoluta, ¡¡pura vida!! Y de repente, vi algo en el agua, como un pequeño géiser. Y cuando lo vi por segunda vez y me aseguré de que no era simplemente agua chocando contra una roca, me puse a gritar que había algo en el agua y ¡sí! ¡¡¡había una ballena (creo que jorobada) con su cría!!!  Estuvimos un rato a su lado, observándola.  Fue una pasada, realmente impresionante.
Llegamos a Montezuma antes de que empezara a anochecer y antes de que empezara la lluvia. Nos duchamos y nos fuimos a cenar a Cocolores  una terracita en la playa, en la arena, donde nos pusimos las botas a base de cócteles y marisco. ¡¡¡¡Bueníiiiisimo!!! (no pongo link porque no tienen página web, pero si estáis en Montezuma alguna vez, ¡¡no os lo perdáis!!). Después fuimos “al bar”, el único bar de noche que hay en Montezuma, el Chico's.  Estuvimos ahí tomando cervecitas, viendo cómo las más animadas del grupo bailaban salsa con los locales que no paran de bailar ni un segundo, ¡vaya ritmo! (y otras no nos cansamos de decir aquello de: “no no, es que yo no sé bailar esto, ¡¡yo sólo sé bailar sola!!” ¡¡jajaja!!). Un ratito después, no muy tarde, nos fuimos a dormir, que aún arrastrábamos cansancio del día anterior.

martes, 18 de octubre de 2011

Agosto 2007 - Miami & Costa Rica (7)

Montezuma (1)

Como os iba diciendo justo antes de la interrupción londinense (hace siglos, lo sé y lo siento... ¡¡me hago de rogar!!), después de menos de 24 horas en La Fortuna-Volcán Arenal,  emprendimos nuestro camino hacia nuestra siguiente parada, Montezuma, un pueblecito en la costa del Pacífico, situado en la península de Nicoya.
El camino a Montezuma fue probablemente el más duro que tuvimos que hacer en todo el viaje. Era un trayecto largo, porque implicaba hacer muchos kilómetros hasta Puntarenas, coger un ferry hasta Paquera y luego seguir unos 40 kilómetros más hasta Montezuma. Y en realidad el problema no son los kilómetros, que no son tantos, pero sí las interminables horas que tardas en hacerlos, debido a las carreteras, al clima...   Y que, aunque tú creas y hayas visto y comprobado mil veces que hay un ferry que sale a tal hora, luego llegas al muelle y nasti de plasti, los horarios que tú tienes nada tienen que ver con la realidad. De hecho, ¡¡empiezas a dudar de que haya unos horarios fijos y todo!!! Pero bueno, ¡¡eso es pura vida!!! Hay que tomarse la vida con calma, ¿verdad? Y más en vacaciones, sin duda. Así que cuando conseguimos llegar a Puntarenas nos dijeron que aún faltaba una hora y media para la salida del siguiente ferry, así que, como ya eran las 6-7 de la tarde, era de noche, estaba cayendo la del pulpo tropical y no sabíamos a qué hora conseguiríamos llegar a Montezuma (y teníamos hambre, seguro!!), decidimos aprovechar para cenar algo y nos fuimos a un bar (el único) que había justo enfrente del muelle, el “Jardín Cervecero”.  Recuerdo perfectamente el Jardín Cervecero... era un bar grande, lo recuerdo todo de madera, familiar y estaba toda la familia allí celebrando el cumpleaños de uno de los niños. Lo que no recuerdo era que hubiese más clientes, pero fueron súper encantadores, nos pusieron una mesita en la terraza, haciendo tetris para evitar que la lluvia nos mojara bajo el toldo, y nos tomamos una cazuela de mariscos con unas cervecitas Imperial que aún hoy recuerdo como si fuese ayer. Agotadas, bajo la lluvia, aún a medio camino de nuestro destino y sabiendo que no sería rápido llegar a la cama (y sospechando que tampoco sería fácil), pero felices.


¿Horarios? ferry Paquera-Puntarenas.
Foto de ¿De dónde vengo?.*

Muelle del ferry en Paquera.
Foto de ¿De dónde vengo?.*
Cuando terminamos de cenar, subimos los coches al ferry y tras más de una hora de trayecto (porque os puedo decir una cosa, ese ferry es el ferry más lento de la historia... ¡¡ritmo de chancla, oigan!!), en el que todas durmieron excepto Marta P y yo, llegamos a Paquera. Y aquí empezó la parte más difícil. Realmente no esperábamos encontrarnos con una carretera tan dura. Al principio estaba asfaltada, aunque con unas marcas viales un poco chistosas, pero era muy estrecha, tenía muchas curvas y muchos cambios de rasante, lo que sumado a la fuerte lluvia y a la falta de iluminación, nos complicó bastante el asunto. La escasa señalización que nos encontrábamos nos marcaba lo mismo 2 km más como 2 km menos en tan solo 100 m, y a nuestro alrededor nada... sólo lluvia y oscuridad. Sólo encontramos un pequeño tramo con carretera bien asfaltada e iluminada con lucecitas justo al lado del aeropuerto. El único coche que nos cruzamos en todo el trayecto fue un coche parado en medio de la carretera con un pinchazo y unos chicos intentando arreglarlo. No, no nos paramos. Ni locas. La última parte del camino fue, sin duda, la más dura porque fueron como 7 km de carretera sin asfaltar en el que nos equivocamos de camino, rectificamos sin mucha seguridad, no encontrábamos a quién preguntar... Lo recuerdo como si fuera ayer, Laura conduciendo y yo de copiloto con el mapa, mientras Eva dormía en la parte de atrás ajena a nuestro nerviosismo, que ambas ocultábamos como podíamos. Recuerdo el silencio en el coche, y de vez en cuando: “Ei, ¿seguro que vamos bien?” y yo “Yo creo que sí Laura, no podemos andar lejos”. Y en el coche de detrás, siguiéndonos los pasos, Diana conduciendo porque María había llegado ya un punto en el que no se vio capaz de seguir, porque tampoco estaba muy acostumbrada a conducir y justo cuando la pobre se ofrece, ¡se encuentra con este pastel!

Camino desde Montezuma hasta Paquera.
Foto de ¿De dónde vengo?.*
Y, por fin, llegamos a Montezuma. Creo que cuando vimos las luces del minúsculo pueblo, los coches aparcados en la carretera... ¡¡no nos lo podíamos creer!! Si no hubiese sido Montezuma, creo que también nos hubiésemos quedado allí, donde fuera. Y seguía lloviendo... ¡¡cómo llovía!! Recuerdo subir a las habitaciones cargando las maletas y caminando sobre la hierba encharcada. Nuestra habitación era una cabañita en la parte más alta del hotel, que estaba sobre una ladera, y ahí nos alojábamos 4. Y las otras 3 se alojaban en una habitación al lado de la piscina. Y recuerdo que nos encontramos seres de todo tipo: un lagarto enorme en la habitación (y cómo Marta P y yo, las dos, lo vimos desde la cama y no dijimos nada hasta el día siguiente para no asustarnos ¡jajajaja! Cómo hemos mejorado desde entonces, ¿verdad? ¡Ahora vemos un largarto enorme azul en nuestra habitación y hasta nos hace ilusión!); un escarabajo gigante y ruidoso (¿era además luminoso? ya no lo recuerdo...) en la habitación de abajo y cómo encontramos a Eva pálida y con cara de horror sentada en el porche, fumándose un piti y diciendo "No, no ¡¡ yo no entro ahí!!" ¡¡Jajajaja!!); hormigas blancas en la ducha, hormigas negras en la cama de Diana y Laura... ¡Jajajajaja! Y la lluvia, siempre la lluvia, el ruido de los monos, de los insectos, ese ruido constante de selva, la oscuridad...
Continuará...

* obviamente, todas las fotos que ilustran este post las hice a la vuelta, de día y sin lluvia.